Hambre sin fin (por Mario)

 

Esta imagen impresiona, ¿es posible que refleje un mito grecolatino? Sí, lo es. Es el mito conocido como "El hambre sin fin".

Este mito nos presenta a Erisicton, el que se come a sí mismo.

Erisicton era un hombre desconfiado que no creía en los dioses. Odiaba a un árbol consagrado a Ceres, el cual decoraban con guirnaldas, por lo que un día decidió ir a cortarlo con dos jóvenes.

En cuanto llegó al corazón del tronco un enorme chorro de sangre salió del árbol y varias hojas se cayeron como lágrimas y siguió talando el árbol hasta matarlo también incluido la propia ninfa que se encontraba en el interior.

Cuando Ceres se enteró de todo esto entró en cólera y pensó en decirle a Júpiter que lo fulminara con uno de sus rayos pero cambió de idea y quiso buscar una muerte más lenta y dolorosa. Ceres llamó a una de las ninfas y le pidió que fuera a ver al Hambre para pedir un castigo para él.

Cuando llegó le contó lo ocurrido y él decidió ayudarles y esa noche fue a casa de Erisicton y le sopló la boca mientras dormía con su mal aliento. Cuando se despertó tenía tanta hambre que empezó a comer y a comer y a comer, pero su hambre no se pasaba. Vivía día y noche comiendo, tenía tanta hambre que también mató a su ganado, sus animales de transporte y vendió a su hija para comprar más comida.

Al final, Erisicton, de tanta hambre que tenía empezó a comerse a sí mismo arrancándose ojos, manos y pieles hasta matarse.

 

En esta obra The Hamadryad (de Emile Jean Baptiste Philippe Bin, 1870) se ve a Erisicton talando el árbol mientras que la ninfa le impide seguir pidiéndole que no la mate.


 

Comentarios

  1. La primera imagen es una muy buena representación de cómo se debe sentir alguien con una hambre infinita y que no disminuye a pesar de estar continuamente comiendo. Refleja la desesperación de Erisicton

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